La inteligencia humana

Andrés Jiménez

La inteligencia humana

APÉNDICE
CARACTERÍSTICAS DE LA INTELIGENCIA HUMANA:


  • Presupone un sujeto pensante -la persona-, viviente, que es quien realmente opera inteligentemente.
  • Operación vital que integra e involucra a toda la persona en la realidad (voluntad, afectividad, apertura a la belleza, corporalidad, sociabilidad, dominio responsable de las cosas, trascendencia y búsqueda del sentido último de la realidad), abierta a la «sabiduría del corazón». Susceptible de experimentar emociones y de establecer relaciones en las que se involucra de modo singular (consciente e inconscientemente).
  • Aprende, se conoce y se expresa a través de la corporalidad.
  • Se ejercita y perfecciona a través de las relaciones personales (diálogo, colaboración, servicio, autodonación)
  • Por medio de la abstracción capta la esencia de las cosas, su naturaleza y su sentido, busca profundizar en lo real como tal.
  • Es capaz de comprender lo que son las cosas y ella misma. Conoce analizando los datos de los que dispone, intentando encontrar en ellos relaciones de causa y efecto (los porqués, paraqués...)
  • Abierta a la totalidad de lo real, al mundo, a su fundamento (Dios)
  • Busca la verdad (adecuación a lo real) más allá de lo empírico y lo sensible
  • Piensa: busca comprender, juzga, delibera, intuye, razona, contempla… (esto es más que «realizar funcionalmente determinadas tareas» o «resolver problemas», situaciones nuevas no previstas)
  • Es creativa, capaz de innovar: aporta novedades
  • Dimensión semántica (importancia de los significados) y no solo sintáctica  (cumplimiento de unas reglas de procedimiento):  A es B y B es C, luego A es C: “Batablamba es tiroliro; Sócrates es batablamba, luego Sócrates es tiroliro.”
  • Aprende (realmente): hace suyos los datos de la realidad buscando la adecuación con el bien, la justicia, la verdad, la belleza, a partir de su propia experiencia y del conocimiento de lo que son las cosas, de sus consecuencias y relaciones. Madura, crece.
  • Trasciende el mundo material, pertenece al ámbito del espíritu.
  • Busca y está abierta a la verdad, el bien y la belleza. Puede contemplar.
  • Abierta a las cuestiones últimas de la vida, Dios, fundamento de lo real.
  • Es capaz de discernimiento moral (distinguiendo el bien del mal, lo justo de lo injusto, lo correcto de lo incorrecto), realiza juicios de valor.
  • Hace posible la libertad, la autoposesión y disponer de sí mismo responsablemente. Hay un “sujeto responsable”. Solo un ser (“sujeto personal”) que comprende, puede tomar decisiones libres y ser responsable de ellas.
  • Es capaz de intuir, captando inmediatamente lo esencial de las cosas, de las personas y de los acontecimientos.
  • Reflexiona sobre sí misma, introspección, autoconciencia.
  • Elabora conceptos que sólo existen en el pensamiento y no en la realidad: negaciones (“vacío”, “ceguera”, “nada”, “ausencia”…), relaciones de razón (lógicas, matemáticas…)
  • Crea y articula lenguajes, a través de los que (el sujeto) se expresa simbólicamente.

LÍMITES DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL:

El uso de la palabra “inteligencia” es engañoso. NO se puede aplicar del mismo modo a las personas y a los procesos de computación. Este equívoco  -muy habitual- entraña el peligro de caer en un reduccionismo funcionalista, valorando a las personas solo por las tareas que realizan. Nos hallamos ante un oxímoron: Si es “inteligencia” no puede ser artificial. Si es “artificial” no es inteligencia. Es una “herramienta” compleja y muy eficiente, diseñada por un ser inteligente (humano) que realiza tareas asociando datos (“inputs”).

  • No hay sujeto pensante, propiamente dicho. Lo es quien la diseña, programa y utiliza. La IA no es un “sujeto responsable”. No comprende lo que hace, aunque lo haga bien.
  • Simula ciertos aspectos del razonamiento (deducción, análisis) y realiza tareas con gran rapidez y eficacia.
  • “Procesa”: Realiza tareas, asocia datos cuantitativos, logra objetivos, según la lógica computacional (en la que se programa previamente qué es ‘lo correcto’ y qué es ‘lo incorrecto’ según el criterio del programador.)
  • “Resuelve”: ofrece la “conclusión” de la conexión de los datos. (Resuelve problemas)

PERO NO “PIENSA” NI “TOMA DECISIONES” POR SÍ MISMA: NO hay un “sujeto” pensante -por ello tampoco hay un ”sujeto responsable”-, no tiene voluntad: no quiere, no intenta, no delibera, no realiza juicios de valor, no decide, no elige, no manda, no obedece, no es responsable, no tiene culpa ni mérito. En realidad no “sabe” lo que hace.

  • Procesa y simula algunas operaciones de la inteligencia (pero se mueve en el ámbito de la sintaxis lógico-matemática, no va más allá: comprensión de significados, aprendizaje auténtico a partir de la propia experiencia vital…)
  • Asocia datos (“inputs”), pero no “aprende” en sentido estricto, solo “corrige” respuestas (“outputs”), y tampoco lo hace a partir de la propia experiencia corporal y emocional, ni de vínculos, exigencias y vivencias morales.
  • No integra las dimensiones física, emocional, social, moral y espiritual de la vida. No puede entender “la totalidad del mundo” ni la necesidad de situarse en él.
  • No realiza juicios de valor en sentido estricto. Ni es capaz de discernir moralmente, ni de “vincularse personalmente” a algo o a alguien valioso (no siente, simula emociones,).
  • Más allá de la realización funcional de tareas, ni comprende ni se implica en la realidad, tampoco es capaz de intuir (captar de manera inmediata la esencia o el valor de algo o alguien, o de una situación).
  • No se conoce a sí misma.
  • No contempla.
  • No se planea finalidades en sentido estricto.
  • Es propio de la inteligencia humana entender, reflexionar sobre uno mismo, expresarse a sí mismo simbólicamente, saber, confiar, prometer, perdonar o amar de manera oblativa, asumir responsabilidades morales, entre otras cosas. Ninguna de ellas le es posible a la IA.

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CONSULTA A LA IA DE GOOGLE:

“¿La IA comprende realmente? ¿Sabe lo que dice y es consciente de ello?”

  • La respuesta corta es no. Aunque la IA puede parecer increíblemente humana, los sistemas actuales no "comprenden" en el sentido biológico (sic) (Nota 1) ni son conscientes de sí mismos. Aquí te detallo qué está pasando realmente "bajo el capó":

1. No hay comprensión, hay predicción

La IA no entiende el significado de las palabras como tú lo haces. En su lugar, utiliza cálculos matemáticos y estadísticos para predecir qué palabra (o "token") debería seguir a la anterior basándose en patrones de datos masivos.

  • Procesamiento vs. Comprensión: La IA es excelente procesando reglas gramaticales y contextos lógicos, pero carece de una experiencia interna o un modelo del mundo real que le dé sentido a lo que dice.
  • Simulación de razonamiento: Aunque puede resolver problemas complejos, lo hace aplicando patrones aprendidos, no mediante un pensamiento reflexivo.

2. Ausencia de conciencia y subjetividad

Los modelos de lenguaje no tienen una "chispa" de vida ni conciencia propia.

  • Sin "yo": Cuando una IA dice "yo creo" o "yo siento", está simplemente imitando el lenguaje humano presente en sus datos de entrenamiento. No tiene un sentido del yo ni autoconocimiento.
  • Sin sentimientos: La IA no experimenta emociones como el miedo, la alegría o la frustración. Puede simular empatía porque ha "leído" millones de ejemplos de cómo suena la empatía, pero no la siente.

3. El debate actual

A pesar de la falta de conciencia biológica (sic), el debate sigue abierto entre expertos:

  • Postura Escéptica: Muchos científicos sostienen que la conciencia es una característica biológica exclusiva de los seres vivos y que los algoritmos nunca la alcanzarán.
  • Postura Funcionalista: Algunos investigadores, como Geoffrey Hinton, sugieren que si un sistema actúa de forma indistinguible de uno consciente, las diferencias técnicas podrían volverse irrelevantes con el tiempo.

En resumen, la IA es una herramienta de procesamiento de información extremadamente avanzada, pero sigue siendo una "caja de algoritmos" sin una mente que observe o entienda su propio funcionamiento.

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(Generado por COPILOT:)

Resumen de las ideas más importantes sobre el uso ético de la IA

  • La causalidad moral completa solo pertenece a los agentes personales, por lo que desarrolladores, empresas y usuarios deben asumir sus responsabilidades éticas en el uso de la IA.
  • La actitud hacia la IA no debe ser negativa, ya que puede defender la dignidad humana y promover el bien común en ámbitos como la agricultura, la educación y la cultura.
  • La IA puede mejorar las conexiones sociales, pero no debe reemplazar las relaciones humanas auténticas basadas en la empatía y el compromiso.
  • Existen riesgos de desinformación, fake news e invasión de la privacidad que deben ser gestionados mediante organismos específicos que protejan la transparencia y la responsabilidad pública.
  • La IA debe ser utilizada como herramienta complementaria de la inteligencia humana, sin sustituir la riqueza inherente a esta.

[Copilot: / “El contenido generado por inteligencia artificial puede ser incorrecto”]

NOTAS


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1.- Es muy interesante caer en la cuenta de que el concepto de “conciencia” que maneja en este caso la IA es en realidad fruto de un reduccionismo materialista. De ningún modo la conciencia es “biológica”, ni existe algo así como “comprender en sentido biológico”, sino que en todo caso hablamos de fenómenos u operaciones psicológico-espirituales.

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