PRESENTACIÓN
La IA propicia eludir el esfuerzo de pensar por nosotros mismos para conformarnos con una recopilación estadística artificial. A la larga amenaza con erosionar nuestras capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas. Asume cada vez más el control de la producción de textos, música y vídeos, convirtiendo a las personas en meros consumidores pasivos de pensamientos no pensados, de productos anónimos, sin autoría, sin amor.
La cuestión que nos importa no es lo que logra o logrará hacer la máquina, sino qué podemos o podremos hacer nosotros, creciendo en humanidad y conocimiento, con un sabio uso de instrumentos tan poderosos a nuestro servicio. El desafío no es tecnológico sino antropológico.”
LEÓN XIV
FORUNIVER, Foro Universitario de Primavera 2026, se ofrece de nuevo como un ámbito de encuentro y de amistad en el que nos damos cita para reflexionar acerca de un tema a la vez portentoso y preocupante:
La revista TIME acaba de reconocer a los “Arquitectos de la IA” como la Persona del Año 2025. Sin duda, el término “inteligencia artificial” (IA) es expresión y símbolo del cambio de época al que hoy asistimos. La ciencia y sus aplicaciones no son buenas ni malas en sí, pero tampoco son ingenuas ni inocentes. Su acelerada presencia condiciona drásticamente nuestra forma de pensar, nuestras relaciones y conductas, la educación, nuestro sistema de valores y nuestra concepción del sentido de la vida. Sin duda, la mera existencia de máquinas de apariencia inteligente ya es de por sí perturbadora.
Hablamos de una tecnología de última generación presente en diferentes ámbitos de la vida cotidiana y que viene despertando increíbles expectativas, muchas de ellas prometedoras, pero también otras en verdad temibles. La figura del aprendiz de brujo descrita por J.W. Goethe, en la que el creador es arrasado por su propia criatura, ensombrece el acelerado avance de la IA. Geoffrey Hinton, el padre de la IA de Google, renunciaba a su puesto recientemente, y declaraba: “Si hay alguna forma de controlar la IA, debemos descubrirla antes de que sea demasiado tarde”.
La IA está abriendo paso a un futuro vertiginoso. Se ha llegado a decir fundamentadamente que la ciencia y la tecnología subsiguiente a ella son ya la nueva idolatría, en la que la humanidad ha depositado sus esperanzas, su horizonte de sentido y su necesidad de trascendencia. Se presenta como el nuevo árbol del conocimiento y de la vida, que al parecer nos aproxima más que nunca al “seréis como dioses”.
Propiamente, la IA es un artefacto altamente sofisticado que realiza tareas que tradicionalmente se han considerado propias de la inteligencia humana, y en muchas de ellas nos supera por goleada. Maneja patrones de datos a gran escala y anticipa rapidísimamente resultados estadísticamente probables de acuerdo con las instrucciones con que ha sido programada: analiza, deduce y estructura lógicamente, resuelve problemas, despeja incógnitas, simula el lenguaje humano, puede incluso simular empatía o respuestas emocionales si está programada para ello… Pero ¿comprende realmente lo que son las cosas?, ¿posee autoconciencia e iniciativa?, ¿siente?, ¿ve?, ¿imagina?, ¿juzga?, ¿posee conciencia moral y vida interior?, ¿puede darse fines a sí misma y buscar propósitos vitales?…
En ocasiones se considera similar (y superior) a la inteligencia humana; en otras, una rival de esta que viene a desplazarla -la llamada “singularidad”-. A menudo se emplean expresiones antropomórficas para referirse a las operaciones que lleva a cabo: entender, trabajar, aprender, comprender, saber, entrenar, querer, tomar decisiones… Nuestros dispositivos nos muestran en la pantalla, mientras esperamos con impaciencia, la expresión: “Un momento, estoy pensando...” Es oportuno, por lo tanto, considerar también en qué consiste realmente la inteligencia humana, aclarando confusiones y reduccionismos (cabe preguntarse, por ejemplo, si la “inteligencia artificial” es realmente una “inteligencia”).
En nombre de todos cuantos hemos puesto nuestro entusiasmo en esta aventura ilusionante, os enviamos nuestra invitación más cordial. Te esperamos.
No vengas solo/a. FORUNIVER es una amistad que crece. Gaudeamus!
Andrés Jiménez, director pedagógico
* * * *PROFESORES PONENTES INVITADOS
Ester Rodríguez-Losada Torres
Doctora en Filosofía (“La noción de vida en Robert Spaemann”).
Investigadora en el Instituto de Ciencia de los Datos e Inteligencia Artificial (DATAI) – Universidad de Navarra
Andrés Jiménez Abad
Doctor en Filosofía y Licenciado en Pedagogía. Catedrático de Instituto.
Profesor Agregado del Centro Superior de Estudios Teológicos “San Miguel Arcángel”, de Pamplona.
Coordinador pedagógico de FORUNIVER.




