“Género”
GRUPO “SOCRAT3.99”
(WEB “FILOSOFIA Y EDUCACION”: https://www.filosofiayeducacion.es)
GLOSARIO FILOSÓFICO
El concepto de “género” se refiere a la consideración social y cultural vinculada a la dimensión sexual del ser humano.
En los distintos roles femenino y masculino existen algunos elementos propios de la realidad biológica humana y otros construidos histórica y socialmente. En esta línea, con la expresión género se quiso significar que en la conformación y el desarrollo de la identidad sexual, además de lo biológico, poseen mucha importancia la educación, la cultura y la libertad. El rol sexual que asume una persona en su desenvolvimiento social se manifestará, por ello, en actitudes, patrones de comportamiento y atributos de personalidad mediados, principalmente, por el contexto histórico-cultural en el que el individuo se desarrolla.
Pero para el ‘feminismo de genero’, sexo y género no son dimensiones complementarias sino antagónicas. Encontramos, de este modo, un enfrentamiento entre naturaleza —entendida en sentido biológico y ontológico—, y cultura; o, más bien, una aniquilación de la primera en beneficio de la segunda.
El feminismo de género/queer relativiza la noción de sexo de tal manera que ya no existirían dos sexos, sino más bien muchas ”identidades sexuales”. Cada cual podría “construirse sexualmente” como desee. A ello ayudarán el recurso a la cirugía, los tratamientos hormonales, la reproducción asistida, la ingeniería genética e incluso, en el futuro, la reproducción totalmente artificial y asexual.
En rigor, tampoco sería imprescindible acudir a procedimientos técnicos. Bastaría el simple deseo para definir la propia “identidad de género”. Aquí la igualdad se hace “in-diferencia”.
Este igualitarismo parte de la confusión de atribuir a toda clase de desigualdad el calificativo de injusta e ilegítima. En su desarrollo niega la diferencia entre hombre y mujer, pero lleva esta negación hasta el extremo de difuminar lo propio de ambas identidades.
Para el feminismo de género la dimensión biológica no es significativa. Solo lo es la dimensión socio-cultural. Las obvias diferencias anatómicas serian irrelevantes e incluso deberían ser suprimidas. Según esto, ser hombre o mujer carece de un fundamento natural e incluso biológico, son papeles absolutamente intercambiables; feminidad y masculinidad serían construcciones sociales por parte de una cultura patriarcal y machista que es necesario destruir para lograr la verdadera igualdad social y la satisfacción de los deseos individuales, de manera que cada cual podría elegir configurarse sexualmente como desee.
Más recientemente se ha insistido en la absoluta irrelevancia e indiferencia, no solo del sexo biológico, sino también del género (binario: masculino-femenino), sosteniendo una noción de identidad sexual “deconstruible” y “reconstruible” social e individualmente. Así lo sostiene la denominada teoría Queer (queer theory), cuya representante más destacada es Judith Butler.
Si el llamado “modelo biologicista o patriarcal” (que defiende una subordinación “natural” de la mujer al varón) es justamente denigrado por “esencialista o naturalista” (aunque estos términos deberían ser discutidos por ser utilizados aquí de manera muy equívoca), el “posfeminismo de género” puede ser tachado también de reduccionista o “culturalista”, en cuanto que ignora que el ser humano es también su cuerpo, su realidad biológica.
Ante estos planteamientos cabe la alternativa de un modelo de complementariedad y corresponsabilidad varón-mujer. En él son compatibles las categorías de igualdad y diferencia entre ambos, sin que ninguna de ellas lesione a la otra. Cabría entonces entender una noción de género en la que se integren armónicamente, en la identidad sexual del ser humano, aspectos biológicos y culturales, sin oposición entre ellos.
Sexo y género, bien entendidos, no son realidades antagónicas sino complementarias; se trata de dimensiones que, en un desarrollo equilibrado de la persona, están llamadas a integrarse armónicamente.




