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Sólo se ve bien con el corazón

Leyendo El Principito de
A. SAINT-EXUPÈRY

Andrés Jiménez Abad

Era demasado joven para saber amarla

"ERA DEMASADO JOVEN PARA SABER AMARLA"

Los capítulos VIII y IX del libro se refieren a la aparición de la rosa en el planeta del principito y a la decepción y consiguiente partida de éste, al sentirse defraudado por los defectos y errores que había encontrado en ella.

Sin ser capaz de ver más allá de las espinas, hasta llegar al fondo de la persona amada, a lo que ella representa para su vida y a sus intenciones verdaderas, el muchacho decide dejarla y marchar lejos -abandonarla- para encontrar amigos, conocer el mundo y aprender de la vida.

Le faltaba esa mirada profunda que da el amor aquilatado y que va más allá de las apariencias, de los malentendidos o de los contratiempos que surgen. Se precipitó, sin duda, como él mismo reconocerá más adelante:

“-No supe comprender nada entonces… me perfumaba y me iluminaba. ¡No debí haber huido jamás! Debía haber adivinado su ternura, detrás de sus pobres astucias… Pero yo era demasiado joven para saber amarla.”

Será en el momento de la despedida cuando empiece a dudar de lo correcto de su decisión, pero ya no será capaz de rectificar; y partirá, con una profunda melancolía en el corazón, tras escuchar de la flor su verdadera disposición:

Era demasado joven para saber amarla

“-He sido tonta, le dice. Te pido perdón.. Procura ser feliz… Te quiero. No has sabido nada por mi culpa… Has sido tan tonto como yo.”

El orgullo impedirá a la flor retener al principito, y éste, a su vez, creerá que le será más fácil encontrar lo que busca si se aleja de su hogar. Como tantos casos que seguramente conocemos, a veces se confunde la libertad con el desarraigo.

Para su evasión aprovechará “una migración de pájaros silvestres”... Gentes, mensajes, modas que van de acá para allá sin rumbo fijo y que atraen tras de sí a jóvenes y no tan jóvenes que, por carecer de maestros de vida, buscan sin saber muy bien dónde se encuentran el bien, la verdad, la felicidad, la belleza.

Se asomará así a la vida de otras gentes intentando quedarse e iniciar con ellas una relación de amistad para intentar llenar el hueco que siente por la ausencia de su flor.

Conocerá así, en la región de los asteroides 325 a 330, personajes representativos de diferentes estilos y actitudes ante la vida, la felicidad, el amor y la amistad misma.


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