Cine y valores
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El Tigre y la Nieve

Reflexiones sobre la película "EL TIGRE Y LA NIEVE" (R. Benigni)

1

  1. Entra Attilio de Giovanni en la escena de la boda.
  2. Un templo derruido, de planta basilical. Un arco de medio punto que enmarca una luna radiante, llena, hermosa.
  3. El novio entra en el templo, mirando para todos los lados. Entra en ropa interior de un blanco brillante.
  4. La espera… en una ceremonia matrimonial Siriaca.
  5. Ella le habla… él se emociona. (CANTO DE VITTORIA A SU AMADO)
2

El amor auténtico nunca pide la aniquilación de los amantes, sino su plena realización. Exige la entrega total, pero es esa donación absoluta la que va perfilando el auténtico rostro de cada uno. (…) Intentar que los dos vayamos al unísono es no respetar a la individualidad del otro. (El matrimonio: la santidad en segunda persona del singular J. Javier Ruiz Serradilla)

  1. ¿Qué significa para ti que Attilio entre en ropa interior en el templo?
  2. ¿Qué significa sentirse en ropa interior ante tu amado?
  3. ¿Sentirse en paños menores ayuda a la santidad en segunda persona o aniquila mi ser personal?
  4. ¿Attilio está aniquilado y perdido al sentirse en paños menores delante de su amada? ¿Por qué?
3

  1. La importancia de lo que se dice y cómo se dice.
    ¿Nos dirigimos a mi prójimo (esposa, esposo, amigos, hijos….) con las palabras adecuadas? La corrección amorosa ¿cómo nos la planteamos?
  2. La importancia de la estética en nuestra vida matrimonial, en nuestra vida en general (familia, amigos, compañeros, conocidos…)
    ¿Somos conscientes de la importancia de cómo se dicen las cosas?
    ¿Decimos las cosas como las queremos decir o a veces nos dejamos llevar por el cansancio y la fatiga del día? ¿Qué hacer?
  3. Attilio se sentía elegido, predilecto. El pajarillo se había posado en él, ¿se podía sentir más emoción?
    ¿Nosotros somos conscientes que somos predilectos para el Señor, que somos elegidos para la persona que comparte con nosotros nuestro camino de santidad (esposo/a)? ¿Qué implicaciones tiene en nuestra vida sentirse “elegido”?
    “A la pregunta de “por qué yo y no otro”, sólo hay una respuesta: Dios me ha amado con predilección, sí, justo a mí. Pero no damos crédito a ésta magnanimidad suya y, en vez de agradecerla con alegría, damos paso al enemigo, que siembra la sospecha y la falsa compasión por los demás. Así olvidamos también que el don implica una misión”.
    (Magnificat. Julio 2018. Pag 361)
  4. Mi amor a ellos (los hijos) sería descafeinado si estuviera al margen o por encima de mi amor a ella (El matrimonio: La santidad en segunda persona del singular. J. Javier Ruiz Serradilla).
    Recordemos que Attilio deja a sus hijas en Roma, atendidas por una cuidadora, y se va a Bagdad, ¿qué opinión nos merece?
4

  • Y no escribáis únicamente poemas de amor, ¿eh? Que son los más difíciles, esperar al menos a tener ochenta años. ¿Es tan difícil aprender a amar?
  • “Me casé no solo porque te quería sino para quererte” (Abilio de Gregorio)
  • ¿Qué nos sugiere esta frase?
  • ¿Entendemos el amor como un camino de santidad, aprendiendo a amar desde mis miserias compartidas con las miserias de mi amado/a?
  • ¿Es compatible el sufrimiento con la felicidad? ¿En mi matrimonio, en mis relaciones de amistad etc. sufro y soy feliz? ¿Qué supone el sufrimiento y la felicidad o la paz en mi vida?
  • Soy capaz de tirarme al suelo, ensuciarme de polvo, quizá dejarme pisar para ver el cielo, la hermosura de la Creación de la cual soy parte junto a mi esposa/o. Junto a los míos, a mis hijos, a mis amigos, a mis hermanos?
5

  • Mi dar la vida, mi amor por ella/él, pasa por todas esas tareas cotidanas que se me hacen tan tediosas (…) Esas múltiples tareas cotidianas se pueden transformar en caricias a la persona amada, en la aceptación de mi miseria. (El matrimonio: La santidad en segunda persona del singular. J. Javier Ruiz Serradilla)
  • Hacer de lo cotidiano grande para la relación. Buscar lo nuevo, lo espectacular. Entra en mi vida desde la normalidad, desde lo más pequeño, desde mis pequeñas miserias, desde el cómo duermo, desde mis despistes, desde mi forma peculiar de hacer la cama o fregar los platos. Hacer de lo simple, de lo habitual camino de santidad.
  • ¿Compartimos lo cotidiano? ¿Cómo afrontamos el cansancio? ¿Tendemos a darlo todo por supuesto? ¿Me cuido para cuidar? ¿Escucho para escuchar?
  • ¿Damos un paseo por “nuestra Roma” un día cualquiera, de una noche cualquiera, viviendo el ahora, el momento presente de nuestro matrimonio, de nuestra relación? ¿Cultivamos la intimidad?
  • “Cuando te das cuenta que se va subiendo descendiendo, eso es lo que se tiene que apuntar (…) para perseverar. Hay que vivir el momento presente tendiendo a hacer las cosas lo mejor que se puede”. (Abelardo de Armas)
6

  • El amor auténtico nunca pide la aniquilación de los amantes, sino su plena realización. Exige una entrega total, pero esa es su donación absoluta la que va perfilando el auténtico rostro de cada uno. Es un gran error sostener que yo debo aniquilar mi ser personal en el amado de cara a que seamos solo uno.
  • (El matrimonio: La santidad en segunda persona del singular. J. Javier Ruiz Serradilla)
  • Cultivar la ternura, el detalle... el gesto cariñoso… ¿Cuántas veces nos hemos encontrado echando en cara al amado/a algo que no nos gusta y no escuchamos las palabras de amor que nos está dedicando? Lo mismo podría decirse de un amigo/a…, de un hermano…
  • ¿Nos hemos planteado o nos planteamos que verdaderamente ver a tu mujer o a tu marido enamorado es un espectáculo que nunca deberíamos perder por mirar hacia lo urgente y no lo importante?
  • Attilio es despitado. Lo sabe, lo encaja… ¿puede cambiarlo? “Esta es la transacción que tienes que hacer con tus miserias con las cuales no pactas nunca pero las encajas y tienes una gran paz.” (Abelardo de Armas)
  • ¿Cómo encajamos nuestras miserias? ¿Y las del otro/a? ¿Qué se te ocurre a ti hacer cuando el otro/a quiere pero no puede más?
7

  • Dios se me da en él, en ella. Ella o él es el reflejo de Cristo para mí. Ella/él se descubre cada día en todo lo creado.
  • Cristo manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación” (Gaudium et Spes22)
  • Si ella es el rostro de Cristo “que Cristo sea todo en mí de tal forma que ya no viva yo sino que sea Cristo quien vive en mí” (Gal. 2,20)
  • ¿Qué dificultades encuentro en este camino de santidad? ¿Me acepto? ¿Acepto al otro? ¿Le amo pero no puedo aceptar algunas cosillas que me ponen nervioso/a?
  • ¿Borro la pizarra y vuelvo a empezar de nuevo? ¿Pido ayuda o soy como Fuad que no soy capaz de compartir mi dolor, mi sufrimiento?
  • ¡El tiempo nada ha dejado que pueda fascinar mis ojos y mi corazón! ¿Qué nos parece esta frase?
8

  • Tenemos lo que tenemos. Un matrimonio, una familia, unos amigos, un trabajo… ¿cuántas veces nos quejamos al día? ¿Vivimos agradecidamente? ¿Creemos que tenemos una vida merecida, conseguida, regalada? ¿Qué exigimos, cómo lo exigimos a quién se lo exigimos?
  • Miremos a estos dos personajes: Attilio y Fuad, contrastemos las diferentes maneras que tienen de entender la existencia del hombre, de la vida, de la trascendencia…
  • A veces nos sentimos cansados, en casa, en el trabajo, la vida se nos hace grande… ¿Cómo lo miramos?

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