Cine y valores
Comentarios (0)

Solas

Solas


Dirigida y escrita por Benito ZAMBRANO (1999)
Producida por Antonio P. Pérez.
Intérpretes: María Galiana, Ana Fernández, Carlos Álvarez, Antonio Dechent.
5 Premios Goya (Dirección novel, Guión original, Actriz revelación, Actor Revelación, Actriz de reparto). 11 nominaciones.


Solas, ópera prima de Benito Zambrano, ganadora de 5 Goyas, fue uno de los acontecimientos cinematográficos del año 1999. Plantea muchos temas y temas todos serios. Aquí el realismo es profundo, apenas hay nada de ficción. Los personajes pueden estar un poco exagerados, pero creo que muy poco: solamente lo suficiente para dejar claro en el tiempo que dura la película quien es quien. Podemos decir que Solas habla de la Mujer y de la Madre, de las relaciones de pareja de dos generaciones distintas, habla de la sexualidad y del amor, habla de la vida y del horror del aborto. Habla de la miseria moral que, cuando va unida a la pobreza, a la incultura y a la humillación, se hace insoportable. Pero sobre todo, Solas es un homenaje a esas mujeres que lo dan todo en la vida -fundamentalmente a su marido e hijos- sin esperar nada a cambio; en muchos casos, a pesar de las vejaciones que reciben de ellos. Mediante dos retratos femeninos absolutamente desgarradores, Zambrano lleva a cabo un sincero y certero análisis de los personajes femeninos.

- Dos mujeres, dos soledades diferentes.

Rosa, representa el rol de madre, de madre universal, de madre como sinónimo de mujer entregada al servicio de los demás. El espectador intuye lo que a lo largo del film se confirma, que Rosa ha tenido una vida muy dura al lado de un marido maltratador y poco responsable, que se gastaba el jornal en los bares jugando y bebiendo. A pesar de este sufrimiento, Rosa es una mujer serena y complaciente, como quien no espera nada de la vida, salvo disfrutar de los pequeños momentos. Es una mujer positiva, que encuentra la felicidad en los breves momentos en los que adecenta e ilumina el piso de su hija con el simple gesto de comprar unas flores, y que disfruta tejiendo chaquetillas para las vecinas del pueblo y para la hija del médico. Esa positividad del carácter de Rosa está muy relacionada con la resignación, ya que acepta sin alterar su ánimo tanto las críticas constantes de su marido, y los reproches de una hija que lucha por no parecerse a ella.

Rosa, cuyo nombre el espectador únicamente conoce al final -aspecto que incide por un lado en el clima general de dureza y deshumanización-, representa la identidad femenina de mujeres que recordamos al mirar hacia nuestra infancia. Esa personalidad de las mujeres del pueblo, sabias a base de observar y sufrir privaciones y mala vida, y de las que pocas quedan.

El tema de la maternidad recorre y vertebra toda la película, y las referencias a ella son diversas. Se habla de la maternidad como algo universal. Por un lado se manifiestan en la relación entre María y Rosa, pero existen ciertas imágenes, ciertos apuntes que muestran diversos retratos de madres que sufren. Por medio de breves pinceladas, como la madre que acompaña a su hijo drogadicto en el autobús, la madre que acude con su hija adolescente a la consulta del abortorio, Zambrano muestra a madres que sufren por sus hijos.

Solas
Solas es un homenaje a esas mujeres que lo dan todo en la vida -fundamentalmente a su marido e hijos- sin esperar nada a cambio; en muchos casos, a pesar de las vejaciones que reciben de ellos.

A la vez, Solas plantea otro tema de gran interés: el de la incomunicación y la soledad, aun en el seno del matrimonio y de la familia, agudizado quizá en nuestros días, pero que, no nos engañemos, es un problema ancestral.

María, la hija de Rosa, no se siente cómoda con la presencia de su madre, ya que es testigo de sus desgracias. A ninguna hija le debe gustar que una madre la vea malviviendo en los umbrales de la pobreza, en un húmedo bajo, sin una estabilidad laboral y afectiva, aspectos vitales importantes para una madre. En ningún momento buscará consuelo o protección en la figura materna y al igual que su padre aunque en menor medida y con menos brutalidad, existen momentos en los que no la trata bien. Se observa continuamente una tensión en María, un nerviosismo por no parecerse a su madre. En un momento en el que la madre la intenta aconsejar, María le pide “no me ponga su vida como ejemplo”. Incluso hay un momento en el que Rosa se revela ante el trato de María y le pide “Soy tu madre, respétame por favor (…), eres igual que tu padre. Todos los problemas los pagas conmigo”.

A medida que va transcurriendo el metraje, se observa cierto acercamiento entre ambas. El regalo del chaleco o incluso del cupón de lotería, suponen un cuidado por parte de Rosa, que María reconoce. Pero, más especialmente todavía, cuando llega a su casa y nota tanto la presencia de la madre por medio de las flores, de la mecedora, del sobre con fotos y dinero que su madre le ha regalado, como el vacío que provoca su ausencia.

Llama poderosamente la atención, y sin duda influye en el ánimo del espectador, el hecho de que el personaje no comparta sus problemas con nadie. Será sólo al final de la película, cuando se confiesa con el vecino y afirma que en la ciudad “una no tiene con quien desahogarse. Se lo va guardando todo para una, y al final se le hace un callo en el estómago”. Así comenzará a romper la armadura con la que se ha protegido contra su soledad y su pobreza. Confiesa al vecino su miedo, y sus deseos de cambiar su vida: “Yo lo que quiero es que me digan que mi vida va a cambiar. ¡Tengo 35 años y quiero tener ese niño!”.

- Un mensaje universal que toca lo humano permanente.

En definitiva, se puede decir que Solas es un viaje a lo más profundo del corazón humano, que aborda temas muy de fondo y de validez universal. María Galiana -la actriz que encarna a la anciana de pueblo- se quedó admirada del éxito de la película en Japón, una sociedad aparentemente tan distinta a la nuestra. O de que en Alemania le dijeron que su papel era como el de una madre "berlinesa". O sea, que Zambrano sitúa su historia en un arrabal de Sevilla, pero su mensaje cala en culturas muy diferentes y en tierras lejanas. Cuando un tema es universal y está tratado con acierto, hay éxito de público seguro. Y lo que es más importante, es una película que no pasa de moda.

Solas
Se observa continuamente una tensión en María, un nerviosismo por no parecerse a su madre. En un momento en el que la madre la intenta aconsejar, María le pide “no me ponga su vida como ejemplo”.

Es verdad que el éxito de Solas se debe sobre todo a que es una película de homenaje a la madre y a la mujer, sí, pero también con todo el dolor de un terrible entierro...

Con Rosa Jiménez Peña, esa entrañable anciana de pueblo, la civilización occidental asiste al funeral de un tipo de mujer que posiblemente no vuelva a ver. Somos conscientes de que en cuestión de pocos años ni con lupa se va encontrar una mujer así. Los casi cincuentones dicen que les recuerda a su madre, y los jóvenes a su abuela. Pero los jóvenes de hoy dentro de unos años solo tendrán Solas para ver a una mujer así. La película es una ceremonia multitudinaria celebrando el homenaje a un ejército de heroínas que no se volverá a ver. Es un largo y desgarrado y doloroso adiós.

Por eso, la escena del “tránsito de Rosa", al amanecer, cuando parece que acaba de obrar el milagro de que su hija decida dar a luz a su nieta, es una escena de un lirismo indescriptible. Es un adiós glorioso, serenamente triunfante de quien ha logrado la medalla de la gloria porque todo lo dio a los demás. Ese tránsito glorioso es nuestro adiós a este tipo de mujer. En contra de todo lo esperado y de lo políticamente correcto, instintivamente los espectadores occidentales se dan de tortas por no perderse el homenaje y llorar la orfandad en que nos deja...

Por supuesto, la película con ese final de luz blanca triunfal -a la que contribuyen curiosamente las lápidas del cementerio de Carmona-, y con esa niña, Rosita, nacida a pesar de tener todo en su contra, es todo un canto a la esperanza, al amor y a la vida.

Zambrano nos contagia su optimismo y ojalá en esta ocasión se cumpla su intuición de artista, ojalá el amor sea más fuerte que el odio.

- Una película que habla de amor y de sexo ...

Uno de los momentos cumbres de la película es la secuencia en que la protagonista le dice al camionero que la ha dejado embarazada que está decidida a tener el hijo. Él, tras barrerla a insultos y humillarla, le responde que no quiere saber nada, que con él no cuente ni para casarse ni para mantener el hijo: "Mira niña, si quieres una p..., yo te presto la mía; pero ahí se acaba toda nuestra relación".

Zambrano con este crudo y directo diálogo da carpetazo a tantos argumentos hipócritas como se buscan para justificar el aborto, y lo presenta como la última instancia de la premisa "sexo sin riesgo". María, la protagonista, se da cuenta de lo que había significado su relación: mero consumo de sexo. Ni amor, ni mirada a la cara, ni compasión. Ni siquiera está dispuesto a acompañarla en su cita para el aborto. No ha habido ninguna relación personal, solo el insulto, la humillación y el desprecio. Sale de la entrevista con un nivel tal de angustia que a punto está de tirarse al tren mercancías que en ese momento pasa, en otra de las magistrales secuencias de la película, con un guiño a Ana Karenina... solo que aquí Zambrano salva a su personaje.

- Y del aborto ...

Una mujer de 35 años, depresiva, alcohólica, en el paro, viviendo sola en una pocilga... Un caso límite con muchos atenuantes -si es que... el asesinato puede tener alguno- para la trágica decisión de abortar. Pero de esta situación de indigencia el guión hace virtud y María, conmovida por el ejemplo admirable de su madre y la conversación con el jubilado asturiano, resuelve positivamente el conflicto.

Solas
Solas es una buena historia porque nos habla de personajes cercanos, de la calle, de los que ves todos los días en el autobús, en el mercado, en la sala de espera de una consulta. Por otra parte, es una historia tremendamente real, que plantea asuntos que están a la orden del día y que a todos nos resultan muy cercanos...

Mucho valor el de Benito Zambrano cuando le hace decir al viejo que es contrario al aborto... Y mucho más valor cuando ella le dice que deje de comprenderla tanto por haber pensado en abortar y le ayude a rehacer su vida, a tener a su hijo. Ella quiere tener el hijo.

Alejándose del fácil y cómodo sendero de lo políticamente correcto, Zambrano en ese diálogo antológico -con un tempo sostenido insuperable- bucea en el profundo abismo de la desesperación y de la noche para subirse al glorioso amanecer del amor, de la esperanza y de la vida. “Ya ha amanecido -dice el anciano-, demos gracias a Dios por el nuevo día.” Es el plano siguiente a la muerte de Rosa y cuando ya se ha tornado la decisión de que la niña nazca.

En fin, hemos hablado de los temas de fondo, pero el éxito de la película se debe a varios factores, algunos también técnicos ...

- Al final, la esperanza.

Solas es una muy buena historia con un guión muy bien desarrollado, una magnífica dirección de actores, unas excelentes interpretaciones y que, como decíamos antes, es un adiós a un tipo de mujer, que también deja una gran puerta abierta a la esperanza...

Efectivamente es una buena historia. El mismo director y guionista dice que le va a resultar difícil dar con otra historia como esta. Es consciente de que, para ser su opera prima, se ha puesto el listón muy alto. Solas es una buena historia porque nos habla de personajes cercanos, de la calle, de los que ves todos los días en el autobús, en el mercado, en la sala de espera de una consulta. Por otra parte, es una historia tremendamente real, que plantea asuntos que están a la orden del día y que a todos nos resultan muy cercanos...

Y Zambrano nos lo cuenta de un modo tan vivo, tan humano que parece que los personajes se van a salir de la pantalla, que los tienes en tu cuarto, casi te dan ganas de intervenir en alguno de los diálogos, sobre todo en ese último entre la protagonista y su anciano vecino, con ese final.

Precisamente ese final tan esperanzador parece haber sido un elemento clave para el éxito de la película, síntoma de su universalidad. Es una historia amarga, es verdad; pero no acaba en el cinismo hoy tan al uso de "la vida es así, todos somos unos egoístas y vamos a lo nuestro, qué le vamos a hacer. No tenemos remedio". Pues parece que sí hay remedio si somos capaces de amar de verdad, como los tres héroes de la película. Y digo los tres porque la joven protagonista también es un personaje heroico, capaz de resurgir de la situación de miseria moral en que se encuentra.

Zambrano une finalmente las trayectorias vitales de María y del vecino, en cierto modo por la intercesión de la madre, y permite el nacimiento de una niña mediante la asunción de responsabilidades del buen amigo asturiano, que se convierte en un “abuelo adoptivo”.

Ante esta resolución del conflicto, el personaje de María recupera la paz: “lo que se me ha quitado es el dolor que tenía más dentro, y las pesadillas”. El vecino sustituye a un padre y aun novio inhumanos y crueles y otorga a María esa paz y serenidad de la que estaba tan necesitada. Más allá de los roles descubrimos a las personas.

Al mismo tiempo, deja al espectador una leve sonrisa en los labios, ya que la creación del nuevo núcleo familiar formado por una madre joven, abuelo adoptivo y niña, suponen un claro cambio de rumbo en las tristes y solitarias vidas de los protagonistas, que lloran la muerte de Rosa, cuya vida entregada –como en una personal cruz- se manifiesta definitivamente fecunda y esperanzadora.

Solas

En el Equipo Pedagógico Ágora trabajamos de manera altruista, pero necesitamos de tu ayuda para llevar adelante este proyecto


¿Por qué hacernos un donativo?

COMENTARIOS

(NOTA) Los comentarios pueden enriquecer el contenido de los artículos; sin embargo, reflejan la opinión, sólo y exclusivamente, del comentarista y aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición. Para publicar un comentario es necesario estar registrado.

 

Este artículo aún no tiene comentarios publicados. Puedes ser el primero en darnos tu opinión.

 

Se puede decir que Solas es un viaje a lo más profundo del corazón humano, que aborda temas muy de fondo y de validez universal. María Galiana -la actriz que encarna a la anciana de pueblo- se quedó admirada del éxito de la película en Japón, una sociedad aparentemente tan distinta a la nuestra. O de que en Alemania le dijeron que su papel era como el de una madre "berlinesa".

Esta web utiliza cookies. Para más información vea nuestra Política de Privacidad y Cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso.
Política de cookies