Comentarios (0)

Implicaciones en la educación afectivo-sexual

Prof. Dr. Aquilino Polaino Lorente
Catedrático de Psicopatología. Facultad de Medicina.
Universidad CEU-San Pablo

La educación afectivo-sexual preventiva

Si la afectividad es equilibrada y armónica con la propia identidad, no habrá nada que temer. Si, por el contrario, esa afectividad se erotiza, el resultado es un híbrido que nunca llega a satisfacer plenamente a la persona y suele originar sentimientos de soledad, insinceridad, y falseamiento y desdoblamiento de la propia identidad

Enumero a continuación algunas de las pautas de lo que el niño necesita para el correcto desarrollo afectivo-sexual. Aunque son de aplicación en el aula por parte del profesor, éste nunca debería adoptar un papel vicario o sustitutivo de la función que han de desempeñar los padres.

1.- La aprobación por parte del varón. Hay que afirmar al niño en lo que vale, pues él carece de la fortaleza necesaria para hacer pie en su propia vida: se trata de aprobarle, y no de humillarle. El niño tiene derecho a ser reconocido en aquello en lo que realmente vale, y su auténtica valía ha de ser reconocida por las personas a las que más admira y cuyo reconocimiento más valora.

2.- Complicidad viril entre profesor y alumno, sin “secreteos”. Conviene hacer ver al niño que “lo suyo es mío” y “lo mío es suyo”, con el fin de potenciar una afectividad masculina equilibrada y naturalizar la amistad viril y la aceptación por parte de otras personas del mismo sexo. Si la afectividad es equilibrada y armónica con la propia identidad, no habrá nada que temer. Si, por el contrario, esa afectividad se erotiza, el resultado es un híbrido que nunca llega a satisfacer plenamente a la persona y suele originar sentimientos de soledad, insinceridad, y falseamiento y desdoblamiento de la propia identidad.

3.- Infundir al niño seguridad en sí mismo mediante pautas como:

• La exigencia: él no suele ponerse límites ni objetivos a sí mismo, y tampoco se exige.

• Las alabanzas, tanto en privado como en público, y las muestras de confianza y afecto.

• Delegar en ellos la autoridad y confiarles encargos y responsabilidades, reforzándolas con expresiones del tipo “no me puedes fallar en esto”, “sé que puedo confiar en ti”, etc.

• Afirmarlos en su masculinidad: “estás hecho un tiarrón”, “eres un tío de los que nunca te falla”, etc.

• Facilitar que sea aceptado e incluido en grupos de referencia de adultos del mismo sexo, para naturalizar la afectividad masculina, tratándolo como a un igual e incluso pidiéndole opinión sobre los temas que se traten.

• Enseñarle a autocontrolarse y a autorregularse; a hacer uso de su propia libertad; a manejar las circunstancias en lugar de depender de ellas.


En el Equipo Pedagógico Ágora trabajamos de manera altruista, pero necesitamos de tu ayuda para llevar adelante este proyecto


¿Por qué hacernos un donativo?

COMENTARIOS

(NOTA) Los comentarios pueden enriquecer el contenido de los artículos; sin embargo, reflejan la opinión, sólo y exclusivamente, del comentarista y aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición. Para publicar un comentario es necesario estar registrado.

 

Este artículo aún no tiene comentarios publicados. Puedes ser el primero en darnos tu opinión.

 

Esta web utiliza cookies. Para más información vea nuestra Política de Privacidad y Cookies. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso.
Política de cookies