ESTELLA, UNA CIUDAD EN EL CAMINO
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Puente sobre el río Ega - Estella
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Picaud, a mediados del siglo XII, en su Guía a Santiago (el célebre Codex Calixtinus ), dedica uno de sus escasos elogios a los navarros por cuenta de la ciudad de Estella, a la que califica de "fértil en buen pan y excelente vino, así como en carne y pescado, y abastecida de todo tipo de bienes".
Sin duda, en el ánimo del peregrino francés pesó el encuentro con los francos de Estella, los nuevos moradores venidos de allende los Pirineos que, agrupados en tres burgos (San Martín o de la Rúa, San Miguel y San Juan) y protegidos por el fuero que el rey navarro-aragonés Sancho Ramírez había concedido al primero de los burgos y se había extendido prontamente al resto de los barrios, constituían la principal causa del crecimiento de Estella. Los francos, en efecto, atraídos por los negocios del Camino de Santiago protagonizaron el renacimiento urbano en el reino de Navarra y en todo el norte peninsular en la Plena Edad Media.
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Iglesia de San Pedro de la Rúa
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Muchas son las riquezas histórico-artísticas que en la ciudad actual recuerdan aquel momento de esplendor económico y cultural. En un breve repaso, citamos las principales: Iglesia del Santo Sepulcro (en el inicio de la calle de la Rúa, en el primer burgo de San Martín): Se inicia a finales del s. XII. Su portada es de del s. XIV. Iglesia de San Pedro de la Rúa (presidía el primer burgo de San Martín o de la Rúa ): Destacan su portada polilobulada, los tres ábsides de la cabecera y el claustro, correspondientes al románico del s. XII.
Palacio de los Reyes de Navarra: Ejemplo de arquitectura civil de finales del s. XII. En su fachada principal, que se abre a la rúa de los peregrinos (seguimos en el primer burgo), se ubica, en la columna inferior izquierda, el capitel figurativo que relata el combate entre Roldán (héroe cristiano) y Ferragut (gigante musulmán).
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Iglesia de San Miguel |
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Iglesia de San Miguel (en el burgo homónimo): La cabecera es románica de finales del s. XII, pero el cuerpo de naves combina diversas variantes góticas. Lo más renombrado es su portada románica de la fachada norte (de finales del s. XII), en cuyo tímpano el pantocrátor revela la doble naturaleza de Cristo, Hombre y Dios a la vez. Los diez capiteles que sostienen las arquivoltas narran escenas de la infancia de Cristo. Los dos grandes relieves de las jambas laterales describen la segunda de las postrimerías, el juicio del hombre tras su muerte, representado mediante el peso de las almas por el arcángel San Miguel y la resurrección, a través de la aparición de los ángeles a las tres mujeres.
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