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/ EL CAMINO DEL HOMBRE / El Camino de Santiago, calle mayor de Europa

 EL CAMINO DEL HOMBRE

EL CAMINO DE SANTIAGO, CALLE MAYOR DE EUROPA

Bienvenido Gazapo Andrade

 CONTENIDO

 1. SANTIAGO EL MAYOR
 2. INDICIOS HISTÓRICOS
 3. DATOS ARQUEOLÓGICOS
 4. ORIGEN DE LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO
 5. PEREGRINOS

 

 

 

 

 

 

 

El Camino de Santiago calle mayor de Europa

Así llaman algunos al Camino de Santiago. Y con acierto, pues por esta gran arteria, miles de hombres se han encontrado a lo largo de este segundo milenio que acaba de terminar, convirtiéndola en «eje básico en la construcción histórica y en la formación de la identidad cultural europea» (Declaración del Conse­jo de la Unión Europea, 17-5-1993).

1. SANTIAGO EL MAYOR

Santiago fue uno de los "hijos de Zebedeo", hermano de Juan. Jesucristo los llamó Boanerges ("los Truenos"), es decir, apasionados, vehementes. Tuvo con su hermano Juan la osadía de pedirle a Cristo, delante los demás apóstoles, un lugar a su derecha y otro a su izquierda en el Reino de los Cielos, provocando la consecuente bronca de los otros (cf. Mt 20, 20-25; Mc 10, 35-45).

Fue a comienzos del siglo IX, a poco de morir el emperador Carlomagno (pro­motor audaz del primer proyecto de unifica­ción de la cristiandad occidental) cuando una noticia corrió de boca en boca por to­do el solar de aquella incipiente Europa: En los confines de Occidente habían apa­recido los restos mortales del Santiago ?uno de los apóstoles de Jesús de Nazaret? tra­ídos a Hispania por sus discípulos en el si­glo l. Señalado el lugar al obispo Teodomiro por eI fulgor de una estrella, el campo de Libredón cambió su nombre por el de Campus-Stellae. Así el Finis terrae hispánico se convirtió en un lugar de peregrinación, alumbrándose una aventura histórica de consecuencias culturales impredecibles, pues los pies cansados de miles de peregrinos comenzaron a surcar caminos capaces de superar las dis­tancias, las fronteras y las lenguas y de ir sembrando unidad.

2. INDICIOS HISTÓRICOS

El Camino de Santiago calle mayor de Europa

No hay constancia segura, documentalmente hablando, de la predicación de Santiago en España, pero existen algunos datos que el gran público desconoce y algunos historiadores, influidos por el positivismo histórico, suelen despreciar:

- En los siglos IV y V algunos Padres de la Iglesia (san Jerónimo, san Hilario de Poitiers, san Efrén de Siria y otros) hablaron de uno de los Doce, que predicó en las tierras de Occidente. No se referían a san Pablo.

- El Breviario Apostólico (escrito en el siglo VII), traduciendo catálogos bizantinos del siglo anterior, habla de Santiago, "hijo del Zebedeo, que predicó en España". En el entorno cultural de san Isidoro de Sevilla se escribió el De ortu et obitu Sanctorum Patrum , en el que se vuelve a hacer referencia al asunto.

- A comienzos del siglo VIII, el Poema de Ara recoge una tradición británica sobre los apóstoles en la que aparece Santiago como "el primero que convirtió a las gentes de España". Hacia el año 780, Beato de Liébana en sus Comentarios al Apocalipsis compuso un himno en honor de Santiago, Patrón de España.

Estos datos citados proceden de una tradición que parte de la realidad histórica de que Santiago murió mártir en Jerusalén siendo todavía joven (quizá tuviera cuarenta años) a manos de Herodes Agripa en el año 44. Pero antes de su martirio existen tres años en los que no se conoce su paradero, siendo claro que no estuvo en Jerusalén. Es posible que Santiago marchara hacia el confín del mundo ( Finis terrae ) para predicar el mensaje de Jesús a los primeros hispanos, paganos, muy romanizados unos (los de la Bética y Tarraconense), toscos y duros los del interior (celtíberos, lusitanos o galaicos). La tradición dice que se fueron adhiriendo al Apóstol los siete Varones Apostólicos, a los que fue dejando como obispos en distintos puntos de Hispania : Sevilla, Cartagena, Toledo, Palencia, Astorga, Braga, Lugo.

¿Leyenda aúrea? Acaso. Pero ésta no quita nada a la realidad. En todo caso, añade. Valgan dos ejemplos: La leyenda sobre la derrota del ejército de Carlomagno en Roncesvalles, la Chanson de Roland, no quita nada al acontecimiento histórico narrado por Eginhardo en la Vita Caroli Magni de que la retaguardia del ejército carolingio fue hostigada por los vascones, muriendo en la emboscada Rolando, "duque de Bretaña y otros". La transformó litera­riamente con hechos exagerados o imaginativos, pero la batalla de Roncesvalles existió... Algo parecido ocurre con el Cantar de Mio Cid : La narración no quita nada a la realidad histórica de Rodrigo Díaz de Vivar, doña Jimena, Alvar Fáñez o Alfonso VI. El error está en seguir literalmente a los poetas para hacer historia; pero hay que estar muy atentos, porque las leyendas registran rumores de fondo de hechos reales acaecidos en la historia.

En el caso que nos ocupa hay dos asuntos distintos: el de la predicación de Santiago a los hispanos, de la que no tenemos certeza directa, pero sí la tradición aludida, y el de la existencia de sus restos en Santiago de Compostela, depositados allí por alguien que los trajo desde Tierra Santa (no de forma maravillosa, desde luego, ni acaso en el siglo I, pero. ¿por qué no en el siglo VI, por monjes coptos, camino de Irlanda, como sugiere alguna hipótesis?)

3. DATOS ARQUEOLÓGICOS

A estas alturas los historiadores están en buenas condiciones para establecer algunas conclusiones importantes:

1ª. Las excavaciones realizadas en el año 1879 en el subsuelo del templo devolvieron a la luz una cámara sepulcral que había sido ocultada siglos antes por el obispo de Santiago ante el peligro de los ataques del pirata inglés Drake. Se demostraba así que en ese lugar que la tradición ponía como tumba del apóstol, había efectivamente una tumba. El Papa León XIII, en el año 1884, anunció solemnemente a toda la Iglesia por la Bula Deus Omnipotens el hallazgo de la tumba de Santiago y de sus discípulos Atanasio y Teodoro.

2ª. En las excavaciones realizadas en el templo compostelano en la década de 1950 apareció la tumba del obispo Teodomiro, que permitió concluir que el obispo que descubrió la tumba del Apóstol en el campo de Libredón a comienzos del siglo IX no era producto del imaginario popular.

El Camino de Santiago calle mayor de Europa

3ª. En el año 1988 el profesor Isidoro Millán descubrió en una de las tumbas menores del recinto un lóculo circular, tipificado cono una fenestella confessionis, es decir una de las aperturas que durante los primeros siglos los cristianos hacían en las paredes de las tumbas de los mártires para tener acceso visual a los restos venerados. Se aclaraba así el hecho de que desde los primeros siglos del cristianismo, en Santiago se rendía culto a un mártir importante.

4ª. Días después procedió con un experto a realizar el reportaje fotográfico de todo el conjunto, para construir la maqueta. Al proyectar las diapositivas para su estudio detallado descubrió que en una piedra del lóculo existía una inscripción invertida en caracteres griegos (el sillar debió ser recolocado al revés en algún momento) en la que aparece el nombre de ATANASIO (uno de los dos discípulos de Santiago). Días después se conseguía descifrar la palabra MARTYR. Así, pues, en Santiago está la tumba de Atanasio, mártir, discípulo de Santiago Apóstol.

La tradición nos venía diciendo justamente eso: que en Compostela existía una tumba en la que estaban los cuerpos de los mártires Atanasio y Teodoro, discípulos de Santiago a quienes se había encomendado la custodia de los restos mortales del Apóstol.

4. ORIGEN DE LA PEREGRINACIÓN A SANTIAGO

La tumba de Santiago aparece precisamente cuando la naciente Europa ve peligrar su identidad y su cultura, ambas basadas en una fe común, por el avance del Islam, que llega a invadir España y parte de Francia y ha cegado el camino a los Santos Lugares en los que se operó la Redención. Por otra parte, el adopcionismo buscaba rebajar la fe cristiana para hacerla compatible con los nuevos invasores. La noticia de la parición de los restos del Apóstol, dada a todos por el Obispo Teodomiro y por el rey Alfonso II el Casto, desata un movimiento en toda Europa, que busca manifestar la solidaridad con la herencia del Apóstol Santiago. Como resulta evidente, los hispanos que estaban en condiciones de peregrinar a Santiago se reducían a los de la estrecha franja del Norte, que no había caído bajo el dominio musulmán. De ahí el más importante Camino, llamado francés, que se consolida tras la conquista de la Rioja por los navarros en el siglo X, y se convierte en objeto de atención y protección jurídica. Los siglos XII y XIII fueron los Siglos de Oro de la peregrinación a Santiago en la Edad Media. Tras un largo periodo de latencia, a finales del siglo XIX se reinicia con vigor la tradición peregrina a Santiago, que se ha visto extraordinariamente incrementada en las últimas dos décadas. Desde los 1.245 peregrinos a pie y en bicicleta, registrados en 1985, hasta los 154.613 que llegaron a Santiago en el Año Santo 1999 hay un aumento espectacular que aún continúa: se esperan en 2004 más de 200.000 peregrinos, además de unos 6 millones de personas que acudirán a ganar el jubileo. La peregrinación a Santiago tiene un motivo religioso indispensable, lo que no excluye complementarios intereses culturales, sociales y de descanso. Pero es preciso evitar convertir a quienes acuden a Santiago en meros clientes del mal llamado turismo religioso, o convertir el camino en un mero asunto cultural "laico" sin referencias a su identidad esencial.

5. PEREGRINOS

El Camino de Santiago calle mayor de Europa

El término peregrinus (el que camina por tierras extrañas, sin arraigo) se convirtió en apelativo inconfundible del que "va hacia la casa de Santiago o vuelve de ella" (Dante, Vita Nuova ), distinguiéndose de los "rome­ros" y de los "palmeros", que lo hacían a Roma o a Jerusalén. Camina a través de los campos, dirigiéndose hacia algún lugar y por un motivo religioso (devoción a las reliquias de un santo, para hacer penitencia por sus pe­cados, etc.) Almanzor ("el vencedor de Alá") o el pirata Drake visitaron Santiago. El primero ?auténtica pesadilla para los cristianos? lo hizo en el año 977, arrasando la iglesia y llevándose sus campanas a Córboda, arrastradas por prisioneros cristianos. El segundo lo hizo en 1589 con la intención de "destruir Santiago, centro de perniciosa superstición". Ninguno de los dos, obviamente, ha sido considerado jamás peregrino.

Los peregrinos caminaban en grupos de hasta treinta, a pie o a caballo, para evitar los peligros de bandidos y de fieras. Intentaban acreditarse e incluso buscar recomendaciones para atravesar reinos y ciudades. Eran generalmente bien acogidos, según sabemos por los documentos de la época.

Sombrero de ala ancha para protegerse del sol; abrigo y esclavina para hacerlo del frío y de la lluvia o la nieve; calzado fuerte para resistir más de mil kilómetros de promedio; b ordón para apoyarse al caminar, y defenderse si fuera necesario; calabaza para conservar el agua o el vino; zurrón, dinero y alguna ropa. Y el corazón libre, buscando el perdón del Redentor del hombre, que espera en el Pórtico de la Gloria con su costado abierto, irradiando esa paz permanente que muchos de ellos encontrarían al exhalar su último aliento por aquellos caminos de la vieja Europa.

Esta perspectiva reli­giosa, primordial en toda peregrina­ción, ha sido reco­nocida por el Par­lamento Europeo al considerar «el valor de la dimensión cristiana que impregna a los pa­íses miembros de la Comunidad Europea..., uno de cuyos ejes esenciales lo repre­senta el Camino de Santiago» (29-1-1993).

6 . FRAGUA DE LA IDENTIDAD EUROPEA

Peregrinos des­conocidos, los más, fueron los artífices de esas realidades que identifican a Europa y que hoy buscamos revitalizar porque supieron crear un intenso intercambio cultural, su­perando las barreras físicas y políticas de entonces.

Por ese camino, que en Francia tenía cuatro rutas y en la Península Ibérica otras tantas, salieron los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana, cuyas miniaturas inspiraron las primeras creacio­nes de la escultura románica europea (Cluny, Moissac, Toulouse, etc.). Las bóvedas de crucería de origen cordobés, que solucionaron graves problemas a los constructores de catedrales de Francia, inspiraron la crucería gótica. El ideal del amor cortés de Al-Andalus , que fecundó la lírica provenzal. Las aporta­ciones de la Escuela de Traductores de Toledo, acercándonos a Aristóteles des­de el mundo islámico.

Por ese camino penetró en España el Románico, primera manifestación artística de la cosmovisión cristiana del occidente europeo, plasma­da en expresiones que presentan una prodigiosa diversidad en la unidad: monasterios, iglesias de peregrinación magníficas, sencillas ermitas perdi­das por los campos, caminos, puentes, hospitales... Hacia 1070 o 1080 se levantaba la catedral de Jaca, en los comienzos del Camino aragonés, fuente de inspiración decorativa para innumerables templos del Camino con su "tableado jaqués" y su crismón trinitario, hasta llegar a su hermana mayor de Santiago, que por los mismos años comenzaba a construir Diego de Peláez terminándola en 1128. Hacia 1188, el Maestro Mateo concluía el Pórtico de la Gloria.

Por ese camino florecieron nuevas ciudades (burgos) que, erigidas por los re­yes con estatutos jurídicos propios llamados fueros, se convirtieron en enclaves de libertades ur­banas: En 1063, el rey Sancho Ramírez dio fuero a Jaca, haciéndola "populatione de francos". Años después, en 1090, se lo concedió a "mi villa llamada Lizarra", convirtiéndola en la ciudad de Estella. Muchas otras villas se transformaron de esta manera en ciudades: Sangüesa, el burgo de San Cernin de Pamplona, Santo Domingo de la Calzada, Villafranca del Bierzo, etc.

Por este camino privilegiado llegaron el rito y la jerarquía católicos unificados por medio de los monjes negros de Cluny, triunfando así del peligroso y opa­co localismo feudal: En el año 1025, Sancho el Mayor introdujo a estos monjes benedictinos en san Juan de la Peña y desde ahí se extendieron por diversos lugares de su reino.

Por este camino llegaron el gótico, la escolástica italiana, el derecho de la escuela de Bolonia, los cantares de gesta...

Por ello, hace años, la Unión Europea mostraba una gran sensibilidad institucional hacia el Camino de Santiago, consciente «del papel que esos itinerarios... han des­empeñado en el desarrollo de ciertas ciu­dades, en la creación de instituciones re­ligiosas y laicas..., observando que los contactos religiosos y culturales resultan­tes de este considerable movimiento de peregrinos a través de toda Europa han constituido una primera etapa hacia el in­terculturalismo y la unidad europea» (Asamblea del Consejo de Europa, 28-6-1984).

El Camino de Santiago calle mayor de Europa

¡Hombres y mujeres de Europa!, disponeos -mochila a la espalda y bordón en mano- a experimentar la belleza mágica de esa "Calle Mayor" de Europa, que es so­bre todo española, penetrando en su profundo men­saje religioso y cultural, que han sido siempre inseparables... Y cuando lleguéis al Pórtico de la Gloria, levantad la mirada y contemplad en silencio a Cristo resucitado que con su costado abierto os bendice. Bajo él se encuentra aquel "hijo del trueno", que supo beber el cáliz de los sufrimientos del Señor, se hizo su amigo y está sentado para siempre en un puesto de honor junto a su Maestro.


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