Cine y valores
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El sudor de los ruiseñores

Principios y lealtad hacia lo amado

El sudor de los ruiseñores


DIRECTOR: Juan Manuel Cotelo
GUIÓN: Juan Manuel Cotelo
MÚSICA: Iñigo Pirfano
FOTOGRAFÍA: Bob Scott
REPARTO: Alexandru Agarici, Carlos Ysbert, Maria De Medeiros, Ana Joana Macaria, Manuel Monje
PRODUCCIÓN: Juan Manuel Cotelo
Año: 1998

Juan Manuel Cotelo
Juan Manuel Cotelo

SINOPSIS. Mihai, joven músico rumano, decide venir a España fascinado por la idea que tiene de occidente, con la ilusión de trabajar en una gran orquesta y poder traer pronto a su mujer y a su hija de dos años. Pero las cosas no resultan como él pensaba, y su estancia va a estar llena de soledad, desarraigo y nostalgia.

En espera de encontrar un trabajo y viendo que se aproxima la fecha en que caduca su visado, se ve obligado a tocar en la calle. Las adversas circunstancias con las que se encuentra junto a la espontánea amistad que entabla con Tote, un pícaro y ocurrente titiritero que se gana la vida actuando como ventrílocuo en las calles de Madrid, modificarán sus planes iniciales. También conocerá a una joven portuguesa, Goyita, la recepcionista de la pensión en que se instala en Madrid, que será la primera persona en prestarle ayuda desinteresadamente.

Tendrá que recomponer su vida ante las solicitaciones de su entorno, que pondrán a aprueba sus principios y su lealtad hacia lo que ama.

María de Medeiros
María de Medeiros

El título está inspirado en un poema rumano: «Fácil...; ni siquiera cantar es fácil. Día y noche, nada es fácil en la tierra. El rocío es el sudor de los ruiseñores, que se cansaron de cantar toda la noche».

Las óperas primas suelen ser películas desequilibradas, y aunque muy preparadas, suelen tener el defecto de ser muy ambiciosas, llenas de referencias a otras películas, y a menudo el director empaqueta en ellas toda su visión del cosmos como si fuera la única película que fuera a hacer en toda su carrera. Por eso El sudor de los ruiseñores es una ópera prima que no es una ópera prima. Ha sido dirigida por un director hasta ahora desconocido, Juan Manuel Cotelo, que no es una gran promesa sino una realidad que tiene mucho que decir en el sobrevalorado cine español actual.

Alexandru Agarici
Alexandru Agarici

La película está rodada con una frescura, una alegría y a la vez un oficio que para sí quisieran muchos veteranos. Es una película sencilla pero a la vez compleja, que guarda sus resortes en su interés, dándonos la sensación de que hacer una buena película es cosa fácil. Es una película sensible, divertida a ratos, triste en otros, pero de una poesía urbana que desprende optimismo, de personajes fieles a sí mismos que cogen por las orejas a la vida para gritarle que no se rinden.

Los actores están más que notables, siendo en su mayoría desconocidos por el gran público salvo la sobresaliente María de Medeiros, que borda su papel, y un sorprendente Carlos Ysbert. La fotografía posee el extraño efecto de ser a la vez realista y poética. Y cuenta con una magnífica banda sonora.

El sudor de los ruiseñores
«Fácil...; ni siquiera cantar es fácil. Día y noche, nada es fácil en la tierra. El rocío es el sudor de los ruiseñores, que se cansaron de cantar toda la noche»

Cotelo no ha buscado la sal gorda, ni la caricatura, ni se trata de una crítica social, sino que profundiza en la amistad como verdadera riqueza. No tomando partido por nadie, el director sólo muestra, y es sólo el espectador quien toma las decisiones. Tampoco Cotelo se adentra en los pozos negros de la marginalidad, los personajes viven en ella pero no les pertenecen, porque en el fondo son personajes libres que luchan contra las circunstancias: «Me gusta el cine que deja que sea el espectador el que ponga las conclusiones.

No me gusta el cine publicitario, el que intenta vender una sola idea. Me siento incómodo como espectador cuando las películas pretenden hacer propaganda sobre algo; yo no hago eso. Para mí, eso es una falta de respeto. Pienso que si alguien tiene un mensaje, puede hacer un anuncio comercial; y yo no los hago. Lo que hago, más bien, es tratar de retratar situaciones del ser humano, y que sea el espectador el que ponga las conclusiones. Soy contador de historias que merecen la pena ser contadas. El caso del cine surge tras descubrir que había una historia que no busqué y que apareció».


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