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El milagro de Anna Sullivan


El milagro de Anna Sullivan

Título original: The miracle worker
EE.UU. 1962. 105 min. B/N.
Director: Arthur Penn.

Montaje: Ernest Caparros.
Guión: Helen Keller, William Gibson.
Música: Laurence Rosenthal.
Intérpretes: Peggy Burke, Inga Swenson, Anne Bancroft.

2 Oscar:
mejor actriz (Anne Bancroft),
mejor actriz secundaria (Patty Duke)

Sinopsis

Una profesora con una infancia traumática trata de educar a una niña sorda, ciega y muda. Un oscuro complejo de culpabilidad, por la muerte de su hermano, impulsa a la pedagoga a redimirse mediante la educación de la niña. Cuando llega a la casa donde vive la joven se encuentra con una familia que ha mantenido a la niña a su antojo, ante la incapacidad de los padres para poder educarla. Helen es considerada como una desgracia de la naturaleza que no tiene remisión y con la cual es imposible entablar cualquier comunicación. Tan sólo la madre es quien mantiene una leve esperanza. La adolescente, por su parte, vive en un mundo propio completamente ajeno. No sabe cómo romper esta burbuja hasta que llega Anna Sullivan, quien con mucha paciencia y rigor, se encargará de su educación. Pero para que Helen pueda llegar a comunicarse haría falta un milagro.

a-g-u-a”: Esa palabra viviente despertó mi alma

El dúo interpretativo de Anne Bancroft y Patty Duke en esta película es probablemente el más impresionante de la historia del cine. Ambas actrices merecieron el Oscar por sus interpretaciones de Annie y Heen en esta noble e inspiradora historia de coraje y de esperanza, posiblemente una de las más hermosas obras del séptimo arte.

Helen Keller vive encerrada en un terrible mundo de silencio y oscuridad desde su más tierna infancia. Sus siete años, nunca ha oír la voz de su madre expresar sus sentimientos más íntimos. Hasta que llega de Boston Anna Sullivan, una joven maestra que ha recobrado la vista hace poco y que, tomando a Helen de la mano, la conduce, a través exclusivamente del tacto, la única herramienta que tienen para comunicarse, en un viaje milagroso desde el temor y el aislamiento hasta la felicidad y la luz.

La historia real de Helen Keller y Anna Sullivan

Helen Keller quedó sorda y ciega a causa de una enfermedad cuando tenía 19 meses de edad. Llegó a desarrollarse culturalmente y ser una escritora y conferenciante pública mundialmente famosa. Helen no se desanimaba fácilmente.

Pronto comenzó a descubrir el mundo usando sus otros sentidos. Tocaba y olía todas las cosas que estaban alrededor de ella y sentía las manos de otras personas para «ver» lo que estaban haciendo e imitaba (copiaba) sus movimientos. Cuando tenía siete años de edad inventó 60 signos diferentes que le servían para comunicarse con su familia. Al no poder expresarse ni entender su frustración aumentó con la edad y su rabia iba a peor. Se convirtió en una persona salvaje, revoltosa y muy agresiva. Esta situación hizo que se viera claramente la necesidad de hacer algo. Justamente, antes de cumplir siete años, la familia contrató a una tutora privada…

Anna vence la agresividad de Helen con paciencia
Helen vive en un mundo propio. No sabe cómo romper esta burbuja hasta que llega Anna Sullivan, quien con mucha paciencia y rigor, se encargará de su educación. Anna conduce a Helen en un viaje milagroso desde el temor y el aislamiento hasta la felicidad y la luz

Anna Sullivan venía de un ambiente muy pobre. Había perdido la visión cuando tenía cinco años y fue abandonada en una casa de escasos recursos. Tuvo la suerte de haber encontrado un lugar donde fue bien acogida, el Colegio Perkins para Ciegos en Boston. Después de varios años, y tras dos operaciones con éxito recuperó su visión. Se graduó obteniendo el título de honor. Para el director de la escuela estaba claro que Anna Sullivan era la persona adecuada para educar a Helen Keller.

El primer paso de Anna fue comunicarse con ella venciendo su agresividad con fuerza y paciencia. El siguiente paso fue enseñarle el alfabeto manual. Anna le ponía en contacto con los objetos y le deletreaba en la mano las palabras. Así comenzó a animarse y cada cosa que encontraba la cogía y preguntaba a Anna cómo se llamaba. Así fue preparando a su alumna con nuevas palabras e ideas que necesitaría para enseñarle a hablar. Como resultado de todo este trabajo, Hellen llego a ser más civilizada y amable, y pronto aprendió a leer y escribir en Braille. También aprendió a leer de los labios de las personas tocándoles con sus dedos y sintiendo el movimiento y las vibraciones.

Anna la ayudó trabajando con otros materiales y textos, enseñándole distintas lecciones y actuando como su intérprete. Ella interpretaba en las manos de Helen lo que los profesores decían en clase, y transcribía en los libros utilizando el sistema Braille. Helen se graduó con título de honor en Radcliffe College en 1904. Tenía un poder de concentración extraordinario, muy buena memoria y muy buenos recursos personales para mejorar. Mientras estaba en aquella escuela escribió «La Historia de Mi Vida». Este libro tuvo un rápido éxito y gracias a él ganó suficiente dinero para comprarse su propia casa. Recibió varios doctorados honoris causa.


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