Escuela de padres
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Así se forja un campeón

El verdadero valor de Rafa Nadal está en tener interés por hacer bien su trabajo, superarse y aprender cada día un poco más
Así se forja un campeón
“Lo que yo destacaría de él es esa capacidad de lucha que ya demostraba de pequeñito. Si hay algo que se echa en falta hoy día en cualquier ámbito y en cualquier profesión,… es precisamente la voluntad de superación, el esfuerzo, la perseverancia y la satisfacción por el trabajo bien hecho.”

Rafael Nadal Parera nació en Manacor el 3 de junio de 1986. Su tío Toni comenzó entrenando al pequeño Rafa cuando éste tenía apenas 3 años de edad. Rafael jugaba tanto a tenis como a fútbol y disfrutó en ambos deportes. Cuando cumplió 12, su padre, Sebastián, indicó al muchacho que era momento de elegir qué deporte quería practicar. Escogió el tenis.

Una elección decisiva

Al principio Rafa jugaba con las dos manos. Toni sugirió que intentara jugar con la zurda, adivinando un gran potencial, fruto de una voluntad tenaz que así podía ejercitarse. Rafa, que aún utiliza su mano derecha para casi todo, siguió el consejo de su tío.

A sus 14 años, la Federación Española de Tenis sugirió a su familia que fuera a entrenar a Barcelona. La familia decidió que sería mejor permanecer en Mallorca. El desarrollo del carácter de Rafa era mucho más importante que lo buen jugador que pudiera llegar a ser. Resultó ser una excelente decisión. Los resultados evidencian que el éxito deportivo es fruto de una magnífica formación humana.

Su tío y entrenador no se cansa de indicar la clave: “Lo que yo destacaría de él es esa capacidad de lucha que ya demostraba de pequeñito. Si hay algo que se echa en falta hoy día en cualquier ámbito y en cualquier profesión, aunque afortunadamente no en todos los casos, es precisamente la voluntad de superación , el esfuerzo , la perseverancia y la satisfacción por el trabajo bien hecho.”

Una visión de la vida

Detrás de la trayectoria del deportista hay una visión de la vida y de la educación, que Toni nos revela: “Rafael es sobre todo un trabajador, y sería bueno que éste volviera a ser un valor en alza. Tengo la convicción de que la satisfacción viene por la vía del esfuerzo. Y si consiguiéramos que la sociedad asumiera esto, si se lo inculcáramos a nuestros jóvenes, dejaríamos resueltos muchos de los problemas que tenemos. No voy a negar que Rafa tiene unas habilidades innatas, pero lo importante bajo mi punto de vista es que uno tenga la satisfacción de cumplir con su deber.”

Así se forja un campeón

Detrás del triunfador genial, así pues, hay un auténtico luchador: “Rafa es disciplinado y persistente. Y no me refiero sólo a los partidos. Siempre se entrega en los entrenamientos, en su trabajo con sus preparadores. Y éste es el verdadero valor de lo que hace; tener interés por hacer bien su trabajo, superarse y aprender cada día un poco más. Al fin y al cabo, el tenis sólo consiste en pasar una bola por encima de una red. Sentirse especial por ser bueno en tenis sería tan tonto como sentirse especial por jugar bien al escondite. Tiene que haber algo más. Rafael disfruta de su profesión porque disfruta luchando, obligándose a trabajar y mejorar. Su mérito está mucho más en su voluntad trabajadora que en un don innato.”

Momento presente, equilibrio mental

Rafa Nadal, aparentemente, vacía su cabeza entre punto y punto. Nunca parece arrastrar la frustración de un tanto perdido en el siguiente. Así, fue capaz de hacer caer el andamiaje mental del vigente campeón, su amigo Roger Federer, en la final de Wimbledon: todos vimos cómo algo en el suizo hizo 'crack' en aquel legendario quinto set, cómo se vino abajo, y cómo eso nunca le ocurrió a Nadal, a pesar de venir de dos sets remontados en contra y sufrir las interrupciones provocadas por la lluvia. Y lo mismo pasó en el Open de Sydney.

Cada partido es una batalla mental. Nunca se le ve a Nadal un atisbo de queja en medio de la pelea. Su tío explica cómo se consigue: "Es una cuestión de educación. Uno no consigue que su hijo sea educado sólo haciendo que dé los buenos días. Hay un trabajo detrás y tiene que salir de él. Aquí es lo mismo. Se consigue lo que se hace en los entrenamientos. Me cuesta soportar a la gente que se queja, en todos los ámbitos de la vida, y Rafael nunca lo hace en los partidos. Es una incoherencia: si fallas mucho es porque no sabes lo suficiente de lo que estás haciendo, así que más vale que mejores. Y si fallas, es algo con lo que hay que convivir sin quejarse. Eso hay que educarlo en los entrenamientos: si haces algo mal, te aguantas. Trabaja para que te salga bien. A Rafa todavía le tengo que decir que no se queje en algún entrenamiento si hace las cosas mal", cuenta Toni Nadal.

Así se forja un nº 1

Al final, la conclusión que se saca al escuchar a Toni Nadal es que el juego de su sobrino está muy lejos de ceñirse a la raqueta. Es el resultado de una filosofía de vida. Y que Toni es un maestro que da lecciones que muchos deberíamos aprender: "Mira, nuestros padres eran de una manera porque vivieron una situación muy diferente, la dureza de la posguerra. Por eso son más duros. Lo decía Ortega y Gasset: 'Yo soy yo y mis circunstancias'. Si de pequeño te lo permiten todo, si te dan lo que quieres sin esfuerzo, serás mucho menos sacrificado". Palabra de entrenador, también, en el duro deporte de la vida.

Así se forja un campeón

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