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La inteligencia humana

4. LA ‘INTELIGENCIA ANIMAL’

El acercamiento al tema de la inteligencia animal y su confrontación con la humana tiene como fundamento una definición muy genérica de la inteligencia como 'capacidad para resolver problemas'. La resolución de problemas (situaciones no previstas) implica la capacidad de establecer una relación de medio a fin entre dos términos, de utilizar una cosa u optar por un procedimiento con vistas a otra cosa. La inteligencia puede caracterizarse en parte, ciertamente, como la capacidad de establecer tal relación medios-fin, y como algunos animales son capaces de resolver problemas de cierta envergadura, se ha planteado abiertamente si tienen o no inteligencia, y si ésta es o no similar a la humana.

Para analizar este punto, quizá sea clarificador distinguir, con J. L. Pinillos, varios niveles o tipos de conducta diferentes en los seres vivos:

- TROPISMOS: Formas muy elementales de conducta, que consisten en reacciones de giro u orientación de las plantas u otros organismos fijos, originadas por una fuente exterior de energía (luz, gravedad, agua...). A veces se habla también de tropismos en los animales 'libres (=que pueden desplazarse) pero no parece ser muy significativo dado el peso de otras pautas de conducta.

- TAXIAS: Reacciones de orientación y locomoción que se producen de forma necesaria en ciertos animales inferiores, al ser estimulados por una fuente exterior de energía. Los paramecios, p. e¡, reaccionan de este modo ante el calor (termotaxia), y las mariposas ante la luz (fototaxia positiva).

- REFLEJOS: Los reflejos aparecen ya en los metazoos. La importancia de estas reacciones adaptativas, muy elementales pero más flexibles que las taxias, es relativamente pequeña en los invertebrados superiores y en los vertebrados.

- INSTINTOS: Patrones muy complejos de conducta no adquirida (construcción de nidos, migraciones iguales para todos los miembros de una especie) que respondende una forma estereotipada al medio. Dominan la conducta de los insectos y pesan notablemente en peces, reptiles y aves. En niveles superiores (mamíferos) aparecentambién otras formas de conducta.

- APRENDIZAJES: Serían la capacidad de avanzar, gracias a la experiencia, sobre los patrones hereditarios de conducta, íntimamente ligada a la existencia de un desarrollado sistema nervioso. Así, reflejos condicionados e instrumentales (asociación de conductas a ciertos estímulos, PAVLOV, SKINNER...), aprendizajes perceptivos, tanteos, aparecen en aves, mamíferos inferiores y primates. También son capaces de aprovechar la experiencia de otras especies (los pulpos, p. ej., aprenden con rapidez a defenderse de las artes de los pescadores)

La constatación de ciertas formas de aprendizaje por parte de algunos animales (que según THORNDIKE y SKINNER se basaba en el modelo de 'ensayo-error’, amplió el marco de comprensión del comportamiento animal. En situaciones no previstas algunos animales son capaces de adoptar determinadas conductas tras intentos azarosos con resultado positivo (éxitos). Los ensayos que no tienen éxito (los fracasos) no son considerados como ocasión de aprendizaje, no se tienen en cuenta.

Los instintos son pautas fijas e innatas -heredadas- de conducta comunes a todos los miembros de una misma especie, que determinan de antemano los comportamientos básicos de éstos; pero algunos individuos son capaces de salir airosos de situaciones imprevistas y de aplicar en ocasiones posteriores la conducta así adquirida.

Conducta inteligente animal

- INTELIGENCIA (PRÁCTICA): La resolución de algunos problemas elementales por parte de mamíferos superiores indica cierta captación de relaciones en la forma de comprensión súbita ('insight', 'ajá), no derivada de la herencia ni, al parecer, de tanteos azarosos o experiencias previas.

Determinadas experiencias realizadas también con animales llevaron a W. KÖHLER a detectar otra forma de conducta sin recurso al método de 'ensayo-error': sin tanteos previos, algunos chimpancés encontraban de modo súbito la forma de resolver ciertos problemas (obtención de alimento en situaciones de dificultad). No se apoyaban en experiencias previas. El animal, a la vista de todos los elementos del problema, mostraba un gesto expresivo de ¿lucidez?, que el experimentador denominó 'insight' y también 'ajá', en el que parecía darse un acto súbito de comprensión.

A diferencia del comportamiento "aprendido" (defendido por THORNDIKE y SKINNER), en el que el fracaso no tiene sentido, puesto que no aporta ninguna solución satisfactoria, en la conducta "inteligente" animal (KÖHLER) el error es una enseñanza, puesto que los ensayos infructuosos orientan hacia una solución mejor, que se busca.

COMPORTAMIENTO ‘INTELIGENTE’ ANIMAL Y RACIONALIDAD HUMANA

Pero a la hora de comparar el comportamiento 'inteligente' animal con la racionalidad humana, cabe hacer algunas precisiones. En primer lugar, la conducta inteligente del animal consiste en la adaptación a situaciones nuevas con un margen de variabilidad, pero comprendida dentro de los límites del instinto:

1) Se da una servidumbre al tipo de problemas para el que se encuentra preorientadopor la especie (perros, gatos, caballos, ocas o chimpancés, por ejemplo, son capaces de resolver ciertos problemas, pero no el mismo tipo de problemas).

El alcance de la inteligencia práctica animal está dentro de los límites de la correlación "organismo-perimundo". Importantes estudios (UEXKÜLL, GEHLEN, PORTMANN, SCHELER...) han servido para distinguir entre 'mundo humano' (Welt) y 'perimundo o entorno animal' (Umwelt):

Perimundo o “entorno” animal

Mundo humano


- Está tejido de estímulos


- Está tejido de realidades, más allá de los estímulos


- Presenta ‘campos de captación y de reacción’ fijos, propios de cada especie. Cada especie biológica“especializa” la conducta desus miembros.


- La conducta no está determinada por pautas específicas (de la especie), es susceptible de decisiones deliberadas. Autonomía del individuo frente a la presión de lo orgánico. Desde el punto de vista biológico, lo propio del ser humano es su inespecialización.


- Dentro del marco de la especie, el individuo puede adaptar su comportamiento a situaciones concretas.


- En el hombre, la conducta es electiva ante un mundo de realidades, que no son meros desencadenantes de una estimulación específica. Puede innovar.


2) En el animal el estímulo excita al organismo y desencadena determinada reacción o respuesta sin solución de continuidad. Si existe una adaptación de la respuesta a la circunstancia, como en la utilización de eventuales utensilios, no percibe lo que éstos pueden significar y 'dejan de servir' (los tira) después de usados, es decir, los utensilios no son en realidad instrumentos en sentido estricto. Significativamente, no sabe construir instrumentos nuevos con otros utensilios.

Por lo mismo, se da una servidumbre al 'dato visual presente': los elementos del problema han de formar parte de un mismo complejo visual presente (el alimento y la caña o la caja para alcanzarlo). De lo contrario, no tiene lugar acto de 'asociación'. Los chimpancés de Köhler no “veían la relación” entre el alimento y un cajón si en éste se hallaba sentado otro animal. El animal, sin experiencia previa, no puede anticipar lo que no está presente más allá del estímulo inmediato en el tiempo y en el espacio.

A diferencia de la inteligencia práctica animal, la inteligencia humana es capaz de operar adecuadamente en circunstancias nuevas e imprevistas, pero ello se debe a que capta lo esencial de un objeto o situación, estableciendo una neta distinción entre el medio y el fin; es capaz de pensar mediante símbolos que representan abstractamente las cosas y sus relaciones, de construir instrumentos con instrumentos (salvando la inmediatez), lo cual sitúa la racionalidad humana en un nivel cualitativamente distinto del 'pensar' (?) animal, estrechamente ceñido a lo singular y concreto.

En resumen, el comportamiento animal queda limitado por el marco de los estímulos para cuya captación su especie le ha preparado, adaptándose, a lo sumo, a circunstancias concretas, y reaccionando en función de la excitación de agrado o desagrado que los estímulos desencadenan en su organismo. El ser humano es capaz de conocer lo que es la cosa que es fuente de los estímulos, más allá de éstos, de descubrir virtualidades no evidentes en ellos (que una rama se convierta en un arco, y no sólo en una “lanza” o un garrote, requiere un proceso de comprensión de posibilidades no inmediatas), y de decidir su conducta sin estar "forzado" a una respuesta desencadenada necesariamente por un estímulo. Precisamente por esta singular dimensión de apertura a la realidad de las cosas, X. ZUBIRI definió al ser humano como 'animal de realidades'.

Es muy significativa a este respecto la famosa experiencia con el chimpancé "Rafael". En ella se ponen claramente de manifiesto los límites de la inteligencia animal.

A Rafael se le adiestró para apagar la llama de un fogón, que le impedía coger un plátano situado detrás de ella. El adiestramiento consistía en tomar un vaso, que llenaba de aguja en un pequeño depósito, abriendo y cerrando un grifo. Colocado después el animal en una plataforma sobre el agua, aprendió a ducharse tomando agua del lago con un vaso. Sin embargo, cuando pretendió apagar la llama que se le encendió delante de un plátano, en un fogón, pasó trabajosamente a otra plataforma donde había un depósito de agua (fig. 1) para llenar su vaso (fig. 2) y volver a apagar la llama (fig. 3) de la forma en que había sido adiestrado (fig. 4).

No se le ocurrió la “idea” de llenar el vaso metiéndolo directamente en el agua del lago, porque no realizó la abstracción que le podía haber permitido captar lo que es el agua, con independencia de los estímulos o la utilidad inmediata que representaba para la satisfacción de sus necesidades, y poner en relación el “agua-tomada-del-lago-para-ducharse”, con el “agua-tomada-del-depósito-para-apagar-la llama.”

Experiencia con el chimpancé Rafael

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