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La inteligencia humana

2. LA ABSTRACCIÓN: CAPTACIÓN DE LA ESENCIA DE LA COSA

La clave para entender esta riqueza efectiva de posibilidades que caracteriza al ser humano, que es el conocimiento intelectual, es una operación singular conocida ya desde el pensamiento griego con el nombre de abstracción.

La abstracción es un proceso cuyo punto de partida está en el conocimiento o experiencia sensible, que aporta datos y contenidos singulares y concretos, pero que lo rebasa hasta alcanzar lo que las cosas u objetos tienen de fundamental, aquello que las define y que no puede dejar de darse sin que esas cosas dejen de ser el tipo de cosas que son. Con otras palabras, su esencia, su modo constitutivo de ser: aquello que hace que una cosa sea lo que es y no otra cosa distinta. La inteligencia es una forma de conocimiento capaz de captar esencias.

El conocimiento sensible nos ofrece objetos adornados con determinadas cualidades concretas: tamaño, posición, color, figura... Si veo, por ejemplo, un fruto, lo examino con mis manos y con mi olfato, lo pruebo y percibo su gusto, dulce o ácido. Puedo más tarde representarme su figura y sabor, y localizar con mi memoria el momento en que lo probé. El conocimiento sensible me ofrece elementos relativos a ese fruto concreto y singular que tuve en mis manos y me llevé a la boca en un momento determinado. Pero no ocurre así con la idea de "naranja", que rebasa esos rasgos concretos, y puede por ello aplicarse con rigor a objetos que ni siquiera he visto o gustado, y cuyas propiedades sensibles pueden ser distintas de las que he percibido, imaginado o recordado.

La adecuación de lo que juzgamos o enunciamos con la realidad objetiva de la cosa es a lo que se denomina propiamente verdad.

La abstracción es la operación básica de la inteligencia. Consiste en prescindir de los aspectos sensibles concretos al considerar cosas o acontecimientos, quedándose con lo que hay de necesario en ellos, es decir, aquellos rasgos o notas que no pueden dejar de darse sin que la cosa deje de ser lo que es. Nuestro conocimiento intelectual es capaz de captar notas o rasgos que, sin ser sensibles, se advierten a partir de lo sensible. La abstracción es el acto de comprensión de lo que una cosa es, a partir de su configuración sensible.

En la observación de una isla, por ejemplo, captar lo que constituye a la isla como islaimplica prescindir de aspectos concretos como su vegetación, tamaño, accidentes geográficos, posibles poblamientos, características climáticas, etc., para quedarse con el escueto conjunto de características: "porción de tierra rodeada de agua por todas partes" que recogemos luego en su definición. Para que algo sea una isla ha de reunir, necesariamente, estas características, que son las recogidas en la "comprensión" del concepto 'isla' y en su definición. En cambio, el ser grande o pequeña, desértica o selvática, montañosa o llana, no la hace ni más ni menos isla. Estos últimos aspectos son accidentales y no esenciales para la comprensión de lo que hace que una isla lo sea.

La esencia es ese conjunto de rasgos que constituyen lo que una cosa es. Presenta dos notas fundamentales a la luz del conocimiento intelectual: es necesaria(no puede dejar de darse sin que la cosa deje de ser lo que es) yuniversal(se refiere inequívocamente a una multitud posible de objetos individuales, conocidos o por conocer). La esencia es el denominador común de todos los objetos que son en el fondo el mismo tipo de cosa, a pesar de su posible variedad.

La esencia es “inmaterial”

Puede advertirse también que el contenido de la esencia, su significado, es intemporal e inespacial. Así, un concepto puede anticiparse hasta el futuro y mantenerse a pesar del paso del tiempo. Una idea puede compartirse, ser poseída simultáneamente por muchas mentes en distintos lugares. La misma idea puede ser captada por personas de diferentes épocas del mismo modo. Precisamente por eso una idea puede transmitirse de un lugar a otro, de una época a otra, comunicarse, servir a otros.El teorema de Pitágoras o el principio de Arquímedes, por ejemplo, tienen validez con independencia de tiempo y lugar. Este es un rasgo de algo muy importante: la inmaterialidad. [La inmaterialidad se aprecia también en la reflexión: el ser humano puede tener una idea de sí mismo, representarse intelectualmente a sí mismo, comprenderse, tener conciencia reflexiva de sí. El ojo no puede verse a sí mismo, ni el oído oírse... En el conocimiento sensible, una parte de mí puede captar a otra (tacto, vista, etc.), pero se trata de dos partes u órganos diferentes. La inteligencia sí puede ser a la vez ella misma sujeto y objeto, por medio de la reflexión.]

El resultado de la abstracción, dijimos de pasada, es el concepto, en el que se representa en su universalidad la esencia de la cosa. El concepto es la representación intelectual -universal y abstracta- de un objeto. El concepto (también llamado noción o idea) es una elaboración de nuestra inteligencia mediante la cual comprendemos en lo posible el contenido, el modo de ser de una cosa, más allá y más al fondo de su aspecto exterior, de su apariencia sensible.

Con los conceptos, la inteligencia elabora representaciones más complejas: el juicio y el razonamiento. En la medida en que establecemos relaciones entre conceptos (predicación), atribuimos a los objetos cualidades que pueden ser confirmadas o no por la realidad. La adecuación de lo que juzgamos o enunciamos con la realidad objetiva de la cosa es a lo que se denomina propiamente verdad.

Aunque se trata de una elaboración de la mente a partir de los rasgos o cualidades sensibles que se tienen de un objeto, la abstracción es un descubrimiento y no una invención. Se capta o descubre el modo ser que la cosa tiene objetivamente de suyo, de por sí. Precisamente por la objetividad de nuestro conocimiento intelectual es posible entenderse: se pueden comprender las cosas del mismo modo (del modo de ser que es propio de las cosas). Si no fuera así, nuestro conocimiento tampoco nos serviría para vivir y movernos en la realidad ni para confrontarnos con ella. El conocimiento racional o intelectual permite interpretar de forma adecuada (objetiva, crítica) las configuraciones propias del conocimiento sensible (percepción, imaginación...)

omo ya se estudió en su momento, el concepto es un signo natural del objeto conocido. A su vez, puede ser expresado mediante distintos recursos convencionales: lenguaje articulado (término o palabra), sonidos (lenguaje telegráfico, melodía, ritmos...), imagen visual (dibujo), gestos, señales u otros símbolos.


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